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oftalmología: transición

¿Por qué transición? Pues porque creo que he vivido lo que definiría como el final de una época y la transición a la época actual. La transición ha sido pasar del oftalmólogo polivalente –el que practicaba toda la especialidad: medios de diagnóstico, tratamientos médicos y/o quirúrgicos- al oftalmólogo monovalente -el que, adecuado a la complejidad creciente de la especialidad, ejerce solamente una parte concreta de la oftalmología.

Me inicié en Oftalmología a mitad del siglo XX. La enseñanza recibida en la Facultad de Medicina, con respecto a la asignatura de esta especialidad, no era ni mucho menos suficiente para poder considerar que estaba en condiciones de ejercerla, aun cuando el catedrático, D. Mariano Soria, era un excelente oftalmólogo y sabía enseñar. Hacía falta, por tanto, ampliar y practicar los conocimientos recibidos bajo la dirección de un buen maestro y en una institución que permitiera hacerlo. Tuve entonces la suerte de que el Jefe de Servicio de Oftalmología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau fuera mi tío, el Dr. F. Bordàs. Él y sus colaboradores del Servicio fueron mis maestros. Allí adquirí una formación suficiente para comenzar a ejercer la especialidad a comienzos de los años cincuenta, hasta el periodo caracterizado como el de oftalmólogo polivalente. De hecho, la oftalmología, constituida como disciplina universitaria a comienzos del siglo XX, se vio reducida a una instrucción teórica y generalista, que hacía falta completar con una formación práctica extra-universitaria. Una vez adquirida esta instrucción teórica y práctica, el oftalmólogo se encontraba en mejores condiciones para resolver la variedad de situaciones que se presentaban en la práctica diaria. Así, era necesario saber hacer de todo: recuperación de la visión (graduación de la vista, ortóptica, etc.), diagnósticos con una carencia aterradora de medios, tratamientos médicos con un abanico muy reducido de fármacos, cirugía a veces condicionada por los mencionados problemas de diagnóstico previo y también por un instrumental todavía poco actualizado.

La transición hacia el oftalmólogo monovalente fue fomentada por la progresiva aparición de instrumentos técnicos entre los años cincuenta y sesenta, tales como: nuevos medios de diagnóstico –ElectroRetinoGrama (ERG), Escáner, AngioFluoresceingrafia Retiniana (AFGR)– nuevos tratamientos farmacológicos –antibióticos, hipotensores oculares, etc.—, mejoras en la práctica quirúrgica –criocirugía, láser, etc.— y nuevos elementos para la recuperación de visión —lentes precorniales, lentes intraoculares, etc. Esta complejidad, creada por los cambios tecnológicos, ha sobrepasado la posibilidad de que un solo médico pueda abarcarlo todo satisfactoriamente.

Así, en beneficio de los enfermos, hoy día existen los especialistas de retina, de glaucoma, etc., sin que esto haya significado que los nuevos especialistas carezcan del necesario conocimiento global de la oftalmología. ¿Qué reserva el futuro para los oftalmólogos del mañana?

Dr. Enric Mateu Bordàs
Oftalmólogo


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