impresiones sobre la evolución tecnológica en la enseñanza de la anatomía humana
Siendo la disección el método fundamental
para la enseñanza práctica de la anatomía,
no hay duda que los avances tecnológicos han tenido,
como en cualquier ciencia, una repercusión notable
en este ámbito. En mi opinión, con respecto
a la formación en anatomía, todavía resulta
indispensable la figura de un profesor que complete las explicaciones
con ilustraciones gráficas personales. La tarea formativa
ha de ser complementada con otros recursos, como la biblioteca
–con los tratados y revistas tradicionales y de mayor
actualidad-, la embrioteca –con secciones histológicas
seriadas de embriones humanos y de otros mamíferos
y las salas de microscopía- y, siempre que sea posible,
la presencia de un museo anatómico. Este museo no sólo
ha de contener las preparaciones anatómicas clásicas
–en cera, escayola o papel maché-, sino también
las derivadas de las nuevas técnicas de conservación
de la forma humana –como por ejemplo la plastinación.
Por otro lado, los medios audiovisuales –diapositivas,
películas, vídeos-, los diagnósticos
por imagen –radiografías, ecografías,
resonancia magnética nuclear, tomografías por
emisión de positrones, etc.- y los marcadores y trazadores
nerviosos también proporcionan al docente un soporte
fundamental para transmitir los conocimientos anatómicos.
Esta tarea ha recibido una colaboración muy beneficiosa
con la irrupción de la informática en los últimos
años. Una tecnología que ha abierto un amplio
abanico de horizontes, como la posibilidad de detectar fases
del movimiento humano que con otros métodos permanecen
desapercibidos y también la posibilidad de presenciar
y estudiar, mediante técnicas interactivas, la reconstrucción
de cualquier área del cuerpo humano, desde sus componentes
más elementales hasta el estado definitivo.
Como consecuencia, gracias a estas herramientas se puede evitar
confundir, como sucedió en épocas pasadas ahora
ya superadas, “la parte con el todo”, evidenciando
así, según la concepción Gaia, que el
ser humano es una unidad trascendente relacionada con sus
semejantes pasados, presentes y futuros, e influenciado por
la naturaleza, pero también con la capacidad de modificarla.
Prof. Dr. Domingo Ruano-Gil, Catedrático del Departamento de Anatomía y Embriología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.