el Museo di Storia della Medicina e della
Salute en el hospital San Francesco "Grande" de Padua
El 4 de Octubre de 2003 se ha celebrado la ceremonia de
puesta de la primera piedra del que será el Museo
di Storia della Medicina e della Salute de Padua, ubicado
en el edificio que fue el hospital mas importante de la
ciudad hasta comienzos del siglo XIX, conocido como San
Francesco “Grande”. El santo patrón de
Italia ha sido de nuevo convocado para proteger la fase
de realización de una iniciativa que nació
hace años. Gracias al esfuerzo conjunto del Estado,
el gobierno regional del Véneto, la Diputación
provincial (ésta, en primer lugar, como ente promotor
en el sentido literal de la palabra), el Ayuntamiento, la
Azienda Ospadaliera, la ULSS n.16 (centro de salud local),
y obviamente, la Universidad de Padua, ha sido posible dar
luz verde al proyecto de un museo de historia de la medicina
y de la salud.
Desde el punto de vista histórico es acertado considerar
la ciudad de Padua como una “capital” de la
salud. No hace falta más que pensar en su Universidad
que, con ocho siglos de vida ininterrumpida, ha ofrecido
tantas contribuciones al campo de las ciencias biomédicas
(Fracastoro, Vesalio, Fallopio, Fabrici, Harvey, Morgagni).
Por otra parte, Padua, la ciudad más grande de los
territorios de tierra firme de la República de Venecia,
fue lugar de experimentación y aplicación
de todas las medidas sanitarias que la Serenissima iba creando
y poniendo en marcha y para las cuales Venecia mantiene
todavía un lugar preeminente en la historia de la
salud pública. Además, hace falta mencionar
la presencia en Padua de las fuentes termales de Abano,
Montegrotto y Battaglia, que desde antes de la reorganización
han sido objeto de prácticas de salud relacionadas
con las aguas y barros termales. Cabe añadir que
el lugar elegido para alojar el nuevo museo tiene un particular
interés histórico-médico. El antiguo
hospital de San Francesco “Grande” lleva este
nombre desde su construcción ex novo a principios
del siglo XV. Fue también en este hospital donde
Giovanni Battista Da Monte impartió a mitad del siglo
XVI por primera vez lecciones de medicina práctica
a sus estudiantes junto a la cama del enfermo. Por todo
eso, resulta doblemente significativo el hecho que ahora
sea posible reconstruir este escenario de tantas iniciativas
médico-sanitarias importantes y ofrecerlo, desde
una óptica moderna de fruición cultural, a
todos los interesados en la historia de la medicina y de
la salud en cualquiera de sus aspectos.
A la espera de concluir los trabajos de restauración
íntegra del edificio, se ha convocado ya un concurso
para seleccionar el grupo que se encargará de dar
cuerpo y realidad física (proyecto museográfico)
al “guión” (proyecto museológico)
que ha ideado una comisión de expertos (F. Bombi,
R. Mazzolini, G. Ongaro y el autor de este artículo).
El tema central del museo será, como es natural,
la historia de la medicina paduana y su relación
con la europea; pero el carácter no localista de
la iniciativa está garantizado por un grupo de expertos
internacionales, ya elegidos entre los principales especialistas
de historia de la medicina y de la ciencia y entre los responsables
de los principales museos dedicados a estas disciplinas.
Hoy por hoy sólo podemos anticipar alguna de las
cosas que se encontrarán, procedentes fundamentalmente
de los riquísimos fondos de la Universidad de Padua:
los libros de la sección antigua de la “Biblioteca
Pinali”, las colecciones de preparaciones de anatomía
humana normal, de anatomía patológica (abundante
en restos paleopatológicos), y de instrumentos de
las diferentes especialidades clínicas, donde destacan
la oftalmología y la obstetricia. Esta última,
sin duda, es la más rica y era ya elogiada en las
guías de viajeros del siglo XVIII como un lugar digno
de ser visitado por cualquier forastero iluminado (es decir,
ilustrado.)
Precisamente alguna de las mejores cualidades de la vida
cultural del Renacimiento y de la Ilustración –como
por ejemplo, la constante circulación de ideas y
la estrecha relación personal entre los estudiosos
de todas las disciplinas y de todas las regiones de Europa-
quieren inspirar la gestión de este período
de espera mientras se acaben las obras de restauración
del edificio. En primer lugar, la utilización de
Internet permitirá seguir las fases de construcción
y montaje del museo ‘real’, mientras otro ‘virtual’
será ‘visitable’ más adelante.
En segundo lugar, se está verificando, de manera
que podríamos decir espontánea (porque no
estaba prevista, tal vez erróneamente, en el proyecto
inicial), la creación de una red de “amigos
del futuro Museo”. En ésta, quiero mencionar
el papel que ya está jugando el Museo de Historia
de la Medicina de Cataluña, que, pese a las evidentes
y lógicas diferencias, presenta también notables
analogías con el de Padua. Ambos proyectos pueden
aprender mucho recíprocamente.
Este breve artículo quiere ser sólo una presentación
de nuestra iniciativa y la expresión del deseo de
que, junto a la del museo catalán, ambas puedan llegar
a buen puerto y consolidar la provechosa relación
que hemos comenzado a crear entre todos.
Dr. Maurizio Rippa Bonati
Istituto di Storia della Medicina, Facoltà di Medicina e
Chirurgia
Università di Padova