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medicina de laboratorio
El laboratorio, de la misma manera que lo había sido la sala
de disección, se convirtió a lo largo del siglo XIX en el
lugar de experimentación que permitía ir más allá de la observación
de enfermedades en el ámbito hospitalario. A partir de un
entrono controlado, se pretendía observar y medir todo mediante
la microscopía, la vivisección o la investigación química,
con tal de determinar el diagnóstico de enfermedades.
Higrómetros, barómetros, termómetros, encendedores, balanzas,
alambiques, centrifugado-ras, autoclaves, estufas, vacuómetros,
o manómetros fueron algunos de los instrumentos necesarios
para el control de las condiciones del trabajo experimental
que se encuentran en el Museo.
Los signos químicos y físicos de la enfermedad orientaron
la investigación hacia el análisis de determinadas sustancias,
como la sangre y la orina. El instrumental del Museo permite
seguir la evolución de la investigación a partir de diversos
artefactos, como el colorímetro, el polarímetro, el sacarímetro,
el hemómetro, el densímetro, el viscosímetro, el espectrómetro
o el fotocolorímetro.
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